Entrevista a Rodrigo Elgueta… parte 1… «Orígenes, influencias y despertares…»

El objetivo de esta entrevista es conocer a Rodrigo Elgueta en múltiples aspectos. Ya lo conocemos respecto a su imaginario artístico y como profesional del noveno arte pues exterioriza de manera natural su pensamiento en su obra, sus conjeturas, argumentos, guiones y narrativas gráficas finales. Y a partir de eso, la idea es que esta entrevista pueda servir para entender su interioridad, su desarrollo y también para que les estudiantes, el público y los que necesitan saber respecto a la Historia de la Historieta en Chile tengan una idea de quién fue Rodrigo Elgueta, uno de los grandes maestros de la historieta chilena.

Rodrigo Elgueta: Hola, muchas gracias por la presentación y siempre para mí es un placer poder hablar de este arte tan maravilloso que me ha acompañado durante toda mi vida. Yo soy bien extremo en mi apreciación de la importancia del cómic, porque creo que el cómic es un arte intuitivo que ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes. O sea, todas esas pinturas rupestres que están desplegadas en todo el planeta demuestran la narración de una historia a través de imágenes. Entonces, eso es parte del ser humano y el ser humano necesita contar sus historias y necesita, además, plasmarlas y congelarlas, y ahí es donde entran las imágenes.

Por eso está el cómic en todo el planeta, está en los países donde menos nos imaginamos, existiendo mucha tradición de historieta en los lugares más lejanos del mundo, como es Chile. No hay que olvidarse que Chile es el país más lejano de todos los países del planeta, entonces hasta ahí existe el cómic y está en expansión. Me fascinan estas conversaciones pues creo que hablar de cómic también es entender cómo es nuestra forma en que nos acercamos y respondemos a este mundo lleno de estímulos, lleno de temores y de miedos, pero la historieta te permite, de alguna manera, encontrar herramientas para enfrentarte a la realidad.

Entrevistador: Entonces, frente a esta respuesta hacia las realidades, debió existir un punto de partida relacionado con la búsqueda de la voz propia. Si intuimos respecto a tus inicios, Rodrigo, hay un tránsito natural y complejo entre la formación de artes visuales y el lenguaje del cómic. ¿En qué momento sentiste que el noveno arte te permitía expresar cosas que la pintura o la ilustración tradicional no lograban, y cómo fue mutando tu trazo en esa primera etapa?

Rodrigo Elgueta: Bueno, para responder tu primera pregunta puedo establecer que me pasó al revés. Claro, tengo recuerdos muy patentes de mis 6 o 7 años dibujando. Yo, en un momento, empecé a ver amigos, amigos del barrio, que dibujaban y contaban estas historias maravillosas de experiencias que vivían, por ejemplo, un accidente de tránsito donde una persona era atropellada. Un vecino desplegó, en una plana, todos los detalles del suceso. Vi su trabajo y lo encontré fascinante y empecé a copiarlo. Él estaba congelando un momento y él tenía poder sobre lo que él quería comunicar. Si quería, hacía dos autos, tres autos, gente desde un edificio mirando… él hacía lo que quería. Yo noté que él tenía poder, y empecé a dibujar replicando un poco lo que él hacía. El dibujo tiene la capacidad de entregar poder a quien lo domina, porque lo que tú ilustras es tuyo. Ahí es donde yo hago la conexión con la pulsión paleolítica. Nosotros somos muy paleolíticos… o sea, nuestro cerebro es paleolítico. Creemos que estamos en una civilización muy avanzada, pero somos las mismas personas que hace 100.000 años atrás teniéndole miedo al futuro, teniéndole miedo a la naturaleza, a la oscuridad, al fuego, y el dibujo se transforma en la herramienta que te entrega la posibilidad de sobrevivir. Esa pulsión es muy infantil al mismo tiempo, las niñas y los niños lo tienen muy aquí en su mente y es un poco lo que hace que todos dibujemos… y, obviamente, algunos lo van dejando de lado con el pasar del camino.

Entrevistador: Encuentran otras herramientas para estar seguros, o algo así, ¿sí?, para poder expresarse.

Rodrigo Elgueta: Claro, claro. Así el dibujo se puede transformar en una herramienta de poder de manera inconsciente. Y, entonces, ¿qué me pasó? En tercero básico, mi mamá, debido a ciertas circunstancias, me tuvo que cambiar de colegio y me cambió a un curso de puros hombres, cabros chicos y llegué a un curso donde había cinco dibujantes. Y la fuerza del grupo hizo que yo copiara… o sea, yo soy un copión eh… empedernido. Entonces, ¡pum pum!, me acuerdo de un estudiante que no recuerdo su nombre eh… que dibujaba, tenía un esquema para dibujar a Centella súper fácil de replicar, el personaje de animé que daban en televisión. Entonces él tenía un esquema muy sencillo, pero tú lo veías y era Centella. Y además le permitía dibujar a Centella en primer plano en su moto, un esquema muy básico, acompañado con el juego de los colores en el fondo. ¿Te acuerdas de que en la serie de televisión cuando aparecía Centella se llenaba de manchas?

Capitán Centella Anime Poster

Capitán Centella Anime Poster

Fuente de la imagen: https://doblaje.fandom.com/es/wiki/Capit%C3%A1n_Centella

Entrevistador: Sí, sí. Fondos y manchas psicodélicos… se destacaba mucho la acción del personaje principal y su traje blanco.

Rodrigo Elgueta: ¡Oh, eso yo lo encontré notable! Y entramos en una dinámica de entre los cinco estar dibujando historietas y ese fue mi comienzo como ilustrador de cómics. Me di cuenta de que al tomar una hoja, una hoja de papel o una hoja de cuaderno, la doblaba y tenía mi historieta de cuatro páginas. Y si a eso agregas que nuestra profesora jefa de esa época nos hizo la guerra… nos dio más entusiasmo. Recuerdo que dibujábamos a escondidas y en un verano, por eso para mí todo esto es lineal, yo lo tengo muy claro, un verano del 79 tiene que haber sido, enero del 79, me di cuenta de que… yo jugaba mucho a la pelota y por ende también me gustaba mucho Barrabases.

Entrevistador: Fútbol Club… lo mejor!!

Portada Barrabases N°1, Obra de Guido Vallejos.

Fuente de la imagen: https://www.tebeosfera.com/numeros/barrabases_1954_zig-zag_1.html

Rodrigo Elgueta: Claro. El único… el único equipo que campeonaba era Barrabases y decidí quedarme dibujando en la casa en vez de salir con mis amigos a jugar a la pelota. Y ahí dije: «Yo quiero ser dibujante de historieta». Ahí tomé la decisión que me acompañó durante toda mi vida e incluso mira lo que te voy a comentar, yo creo que también es un factor importante, importantísimo… que cuando yo tomé esa decisión tuve conciencia de que lo pasaba muy bien dibujando y haciendo historieta, mi relación con el dibujo empezó a ser siempre positiva, siempre, siempre positiva. Empecé a tener el apoyo de mi familia, la admiración de mi familia; mis tías, mis tíos, todos felices por cómo yo dibujaba. Mis vecinos mostraban mis dibujos, los papás de mis amigos vecinos querían leer mis historietas. Luego en el colegio, ya en la media, me di cuenta del poder que tenía también. Por otras circunstancias me cambiaron de colegio en sexto básico. Sexto básico, imagínate llegar a sexto básico a un curso de puros hombre, no conoces a nadie.

Entrevistador: Claro, partir desde cero en lo social en un curso completamente nuevo…

Rodrigo Elgueta: Pero yo estaba tranquilo.

Entrevistador: Porque tenías un don.

Rodrigo Elgueta: Porque tenía un don. Y como siempre la primera clase, y uno lo sabe, sabe, ya en sexto básico sabe que el primer día de clase es… «dibujo libre», dije: «Esta es la mía».

Entrevistador: Listo. Al toque… fantástico!

Rodrigo Elgueta: Entonces me lancé a hacer un guerrero troyano en un ángulo poderoso. Y pasó lo que iba a pasar, en un minuto ya tenía todo el curso rodeándome. Entonces pasé a ser popular. Los profesores me amaban porque yo dibujaba y además les solucionaba el problema de quién dibuja los esquemas en la pizarra… los accidentes geográficos, el sistema digestivo. Entonces siempre tuve una relación de valoración.

Entrevistador: Al final el dibujo fue tu herramienta que, aparte de poder, germinó como un don por gusto y disfrute.

Rodrigo Elgueta: Fue mi don y fue el dibujo el que me hizo… o sea, siempre tuve una sensibilidad por el mundo, por la cultura, por conocer el cosmos. Y por eso a mí me gustaron siempre también estos dibujantes científicos del siglo XIX: Humboldt, Claudio Gay…

La Loica, Atlas de la Historia Física y Política de Chile: Tomo Segundo, Obra de Claudio Gay.

La Loica, Atlas de la Historia Física y Política de Chile: Tomo Segundo, Obra de Claudio Gay.

Fuente de la imagen: https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-8001.html

Entrevistador: Claudio Gay, Muy retratistas, detallistas en cada ilustración. Tú tienes la misma línea, lo acabas de decir. Nosotros decimos que somos copiones, pero cuando uno es retratista es porque tiene esa capacidad de replicar la tridimensión real a lo que es la bidimensión del dibujo, y eso lo logras.

Rodrigo Elgueta: Sí. Y por eso también me acerqué mucho a la ciencia, pero ya en cuarto medio tenía que decidir qué estudiar. En esa época el sistema era muy distinto a ahora, teníamos una prueba de aptitud donde uno tenía que decidir. Y ahí en cuarto medio tenía dos opciones, o ciencia… yo quería estudiar biología marina, o arte. Y decidí como en septiembre de ese cuarto medio, con la preocupación de que se estaba acercando la prueba y tenía que decidir pronto ya, porque uno pensaba que uno entraba a la universidad y esa era tu vida. ¿Te acuerdas de que en esa época era así?

Entrevistador: Sí, sí, sí. Esa es la línea, claro. La PAA o Prueba de Aptitud Académica nos marcaba como estudiantes a un destino profesional y laboral… esa era “la decisión”.

Rodrigo Elgueta: Era la línea. «Es la decisión más importante en tu vida», te decían. Claro. Y te lo piden a los 16 años, a los 17 años… eso es una monstruosidad, es un daño, es un… es una monstruosidad lo que hacemos como sociedad.

Entrevistador: Yo igual considero que el tema del abanico de posibilidades que se le está ofreciendo a las personas actualmente no va en concordancia con la nivelación y toda la vorágine de pensamientos divergentes intelectuales que tenemos. O sea, tenemos diferentes capacidades. No hablamos de un mito científico, es más que eso.

Rodrigo Elgueta: Es más que eso, claro. Buen punto, me tienes que anotar eso porque me gusta. Y para terminar, entré a la carrera de Pedagogía en Artes Plásticas en aquella época. Yo traía toda la batería de autoformación comiquera. Porque como yo era un copión empedernido, copié la figura humana de John Buscema que dibujaba a Conan, la figura humana de John Romita con Spider-Man, copiaba los dibujos de Guido Vallejos en Barrabases, entonces iba sacando de cada uno de ellos la forma de solucionar la nariz, los ojos, la boca, la mano, los escorzos. Entonces yo ya venía con un método autodidacta.

King Conan Cómic, obra de John_Buscema y equipo.

Fuente de la imagen: https://it.wikipedia.org/wiki/File:King_Conan_%28John_Buscema%29.jpg

Entrevistador: Autodidacta en un 100% y con una metodología holística de tu bagaje como lector de cómics y la capacidad de estructurar y entender qué elementos tenías que sacar de cada parte para crear las ilustraciones…

Rodrigo Elgueta: Sí… Yo quería aprender a dibujar las manos John Buscema, por ejemplo. Vale, me gustaba como Buscema lograba las proporciones y como el trazo interpretativo generaba el impacto del arte final.

Entrevistador: Claro… Buscema, considerando a ambos hermanos, John y Sal, serán siempre un referente. Eso igual es un indicativo del procedimiento artístico porque, de una u otra manera, estás tomando el elemento real y lo estás reinterpretando. Esa es parte fundamental de nuestro trabajo artístico, tenemos esa capacidad.

Rodrigo Elgueta: Exacto y para terminar, entré a la carrera de Artes Visuales en el año 1988, donde la escuela era de tendencia muy conceptualista y vanguardista y donde había que buscar el concepto. Entonces, yo ya venía con un método y eso no era lo que en esa época se pedía. Entonces me costó mucho darme cuenta de que todo el método que yo traía no me servía, pensaba que iban a haber puros dibujantes dentro de la carrera. Y entonces, para poder adaptarme a la carrera, tuve que autodescomponer todo mi proceso…

Entrevistador: Te deconstruiste en pro de cumplir con los requerimientos de la carrera…

Rodrigo Elgueta: claro… tuve que deconstruirme para poder hacer abstracción, para poder hacer arte. Porque el método no servía. Yo tenía que hacer arte. Pero yo no lo condeno para nada, al contrario, me sirvió, otra vez más, en este proceso en el cual aprendí a hacer abstracción, tuve que aprender a pintar un poco más contemporáneo, tuve que de alguna manera pensar que el método que yo había aprendido ya no servía, pero nunca dejé de dibujar historieta, siempre hice ilustración, historieta como subterráneamente para fanzines y cosas así.

Entrevistador: Tenaz, claro. Yo te entiendo respecto al nunca negar el aprendizaje, independiente de la deconstrucción. Eso es súper importante, de hecho es una formación significativa y constructiva que amplía tu espectro de conocimiento en pro de la creación. Referente a esto último, entonces en este proceso de búsqueda, en todo lo que llegaste a hacer en la universidad después, que yo creo que obviamente indagaste por caminos paralelos respecto a la expresión artística y conociéndote de acuerdo con lo que has publicado y expuesto en tu vida docente y profesional en el campo del arte contemporáneo… ¿qué vicios tuviste que dejar de lado? refiriéndome y de acuerdo con lo que tú me comentas a tu estilo autodidacta, que al final es tu sello actual ¿Qué vicios quedaron de lado? ¿Qué elementos del dibujo tuviste que sopesar en ciertos aspectos? Por ejemplo, me hablabas de que tenías ciertos estilos para hacer cierto tipo de ilustración o cierto tipo de elemento. Según tu método, puntualmente hablando, ¿qué dejaste de lado o dejaste como segunda opción para trabajar? Artísticamente hablando, ¿o simplemente ocupas todo?

Rodrigo Elgueta: No, yo ocupo todo. No reniego de nada… porque todo lo ocupo. O sea, por ejemplo, en la historieta de Víctor Jara, la forma en que trabajo la gráfica fue una decisión de cambiar el nivel de iconicidad pues yo soy realista, pero hice el cambio por una decisión estética y muy consciente. Como la historia de Víctor Jara iba a ser tan dura, siendo una historia extraordinaria y al mismo tiempo tan terrible, no iba a ser capaz de dibujarla realista. Entonces, cambié el nivel de iconicidad, un poco más abstracto, y me acerqué al dibujo de Guido Vallejos, de Barrabases.

Página del cómic «Víctor Jara, Un Canto Comprometido», Obra de Rodrigo Elgueta (imagen cedida por el autor).

Entrevistador: Sí, pero de una u otra manera, ese estilo llama mucho la atención actualmente a las juventudes. Obviamente que existimos personas que nos gusta el cómic realista y todas las variantes respecto a los argumentos, la estética y el simbolismo, pero en el caso de la historieta de Víctor Jara la gente recibió muy bien el cómic pues su estrategia general, tanto en storytelling, conceptos visuales y ética profesional era coherente al máximo. En función de esta holística estratégica, ya me hablaste de tus influencias y de la honestidad en la réplica o versionamiento de estilos de grandes artistas y entendiendo que siempre el artista copia, porque esa es la realidad, nada se origina desde cero, de hecho. ¿Existe un referente que te marcó a ti? Un artista clave que te llamó la atención no solo por alguna característica en su trabajo sino que por varias, por no decir toda su obra… por su trazo, su estética, su metalenguaje, su storytelling gráfico o su dominio del color…

Rodrigo Elgueta: Es difícil la pregunta porque tengo muchos, pero mira, te quería comentar algo. Yo creo que este autoaprendizaje que yo hacía en mi casa, en el patio, bajo un ciruelo, tardes tranquilas dibujando fue clave… nadie me molestaba. Había momentos en los cuales yo estaba dibujando, mi mamá me hablaba y yo no me había dado cuenta, mi mamá ya estaba al lado y me hablaba con mucha ternura porque sabía que yo estaba concentrado. El hecho de dibujar me permitió entender que quería utilizar todo lo aprendido y lo quería ocupar para hacer justicia en todos los ámbitos y utilizar el arte contra la infamia de este mundo. Entonces esa es una de las razones por mi gusto de trabajar con temas de los pueblos indígenas, en la cual yo me sentí discriminado, siempre me sentí discriminado en este país que es racista. Por ser chico, ser moreno y tener rasgos indígenas, rasgos asiáticos. Yo lo viví. Viví cómo trataban de insultarme porque yo tenía rasgos indígenas, siendo que para mí es un honor. Claro. Eso yo lo tuve claro de muy niño, en el fondo lo que yo decía es: «Pobre esta persona, que no sabe». Y hay una situación muy concreta, que yo la conté cuando lanzamos el cómic “Nosotros los Selk’nam”, no lo había contado nunca, lo conté porque creo que explica muy bien lo que es Chile. En un cumpleaños de un vecino, yo tenía 8, 9 años, llegaron unas primas o amigas, no sé quién, unas chicas ya adolescentes, en esa época deben haber tenido 14 años, 13 años. Y estábamos en el living. Los adultos estaban en el carrete, asado y los niños estábamos ahí y de repente me empezaron a molestar, me decían Alacalufe. Yo no tomé en cuenta, pero yo tenía súper claro lo que estaban haciendo, era molestarme, me empezaron a molestar. Y me dijo la niña: «¿Qué? Te aseguro que ni siquiera sabías quiénes son los Alacalufe». Fue a ese nivel, no es la misma frase, pero ese… ese fue el mensaje. Ni siquiera sabías quiénes son los Alacalufe. Yo le dije: «Sí, sí sé, son los pueblos indígenas del sur de Chile». Entonces, yo creo que esas niñas, con lo que hicieron, ahí tú tienes el diagnóstico, no hay que conversarlo más, el diagnóstico claro de lo que pasa en Chile, porque la primera pregunta, lo primero que hicieron fue insultarme… entonces, eso es un problema que tenemos en Chile, la consideración de que los pueblos indígenas son un insulto, eso es lo que piensa la mayoría de la gente.

Entrevistador: sin entender la trascendencia de nuestros orígenes étnicos como continente ni las cosmovisiones que enriquecen la cultura.

Rodrigo Elgueta: Claro. Y luego con su siguiente remate, me dice: «¿Qué? Ni siquiera sabías quiénes son los Alacalufe», demuestra que hay un problema de educación. Entonces estas niñas, sin darse cuenta, estaban haciendo el diagnóstico y están dando la solución. Aquí hay un problema de prejuicios y de ignorancia. Entonces dije: «Con el dibujo tengo que ayudar a solucionar eso». Por eso es por lo que Eduardo Armstrong, con su serie de Aborígenes de Chile, para mí fue una voladera de cabeza. Qué bueno Eduardo! Buena, buena. Sí.

Aborígenes australes de América, Obra de Eduardo Armstrong.

Fuente de la imagen: https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-70881.html

Entrevistador: Qué particular su trabajo, de hecho es bastante valiente para el tiempo.

Rodrigo Elgueta: Y romántico, es muy romántico.

Entrevistador: Porque tú te pones a analizar el tema y que alguien se haga cargo es en demasía lo que necesitamos tener en las arcas artísticas de un país. Es lo que estás haciendo tú, de hecho, con Allende, con Víctor Jara, etc. Según mi punto de vista Armstrong lo tomó de una manera muy particular, se atreve a lanzar un trabajo a ese nivel y que tampoco es tan conocido… es un poco underground, debería pasarse más en el colegio. Y eso yo creo que igual es necesario de analizar para la enseñanza básica y media en la educación chilena. Entonces Armstrong, ¿y aparte de Armstrong, de quién más podemos hablar?

Rodrigo Elgueta: Bueno, obviamente Jack Kirby, es un tipo que te hace explotar la cabeza porque tiene una fuerza en el dibujo que permite que la viñeta tenga una explosión visual. ¿Cómo ese loco… cómo podía hacer lo que hizo ese tipo? ¿Cómo creó tanto? Creó demasiado mundo, demasiado… de hecho, es el papá de todo lo que significa el estilo del superhéroe, o sea, hizo todo. Kirby siempre va a ser así. Entonces cuando yo tenía acceso a alguna revista de Jack Kirby, para mí era un tesoro… pues eran poquitas porque estamos hablando de los 80, época en que los quioscos eran el único lugar donde se podían encontrar estas revistas. Claro. Y por eso yo recorría los quioscos cuando iba al centro, me daba la vuelta buscando… buscando dibujantes en realidad. Yo, sin saber que era Jack Kirby porque en el fondo tampoco venían los nombres. ¿Cachai? La editorial Gabriela Mistral no sacaba los nombres de los dibujantes, uno después los descubre. Claro, pues. En cambio editorial Novaro sí venía con el nombre de los dibujantes, ahí caché que estaba Jim Aparo, estaba Gene Colan. Puros cracks!

Portada para Los Cuatro fantásticos, Obra de Jack Kirby.

Fuente de la imagen: https://www.marvel.com/articles/comics/jack-kirby-cover-artist-a-cover-gallery-fit-for-a-king

Entrevistador: Eso ¡Uf! Unas leyendas… y respecto a elementos del cine, de la literatura, aparte de pintura chilena que te hayan impactado?

Rodrigo Elgueta: Ah, esos son muchos también. Tienes que pensar que en el fondo el cómic es una película dibujada. Entonces, bajo esa premisa, por ejemplo, lo que Blade Runner es una película comiquera. Es cómic, es cómic dibujado absolutamente. Ahora, imagínate que Philip K. Dick cuando escribió ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? no alcanzó a ver la película al final, murió antes. ¿Cómo puedes resumir en 2 horas y tanto el tremendo libro que habla sobre las bases de lo que significa el androide actual, la inteligencia artificial actual, que aún no llega a tener un cuerpo sólido?

Entrevistador: Eso es lo que te pone a pensar un poco. Philip siempre fue un motor constante de creación, tomó mucha influencia, al igual que nosotros, al igual que tú como artista, al igual que yo como gestor artista, muchas vertientes, ¿cachai? Y el cerebro en su proceso de caja negra sacaba esas ideas que al final tenían tanta connotación y tenían tanta proyección a través del tiempo, que generan lo que tú comentas ahora, o sea, Jack Kirby lo mismo, simplemente tomó arquetipos antiguos y los actualizó, pero el… el factor estético, el factor cromático, eh… la producción artística rápida para poder sacar cómics rápido, le generó una fórmula.

Rodrigo Elgueta: ¿Y sabes tú que también otro elemento importante que yo siempre les destaco y les digo a los estudiantes, esta idea de que el proceso creativo en la vida tiene una cúspide y una decadencia? Bueno, por historia larga, yo estudié en España, estuve haciendo un doctorado y ahí mi tesis era sobre el desarrollo de la creatividad del adulto mayor, porque siempre trabajar con adultos mayores ha sido fascinante para mí. Yo tuve la experiencia de trabajar con adultos mayores durante dos años, adultos mayores. Y yo creo que la creatividad es un método. Entonces, si tú aprendes el método, puedes ampliar tu proceso creativo… pero a lo que voy es que Jack Kirby hace todo este mundo después de los 50 años. Sí. Entonces, cuando me dicen: «No, a los 30 años es tu cúspide», mentira, es mentira. Yo creo que Jack Kirby, él mismo tiene que haber estado impresionado de lo que estaba haciendo a los 50 años. Entre los 50 y los 60, o sea, Independiente de la previa que tuvo, o sea, igual trabajaba en todo el tema, ¿cachai?, pero el tema el factor creativo… es que ya tienes más rollo y tienes más información para poder cruzar, si ese el tema, el cruce de información. Y menos prejuicios. Porque un adulto mayor o un adulto que decide estudiar arte después de los 50 años, de los 60, de los 70, o a hacer canto o hacer tango o hacer circo o hacer lo que quiera… Cualquier expresión artística. …es romper prejuicios sociales. Por eso me gusta trabajar con adultos mayores, porque una señora, una abuelita, que a lo mejor tiene ya los nietos no la pescan y decide ir a un curso de pintura o de dibujo a los 60, 65 años, a un taller de la municipalidad, es porque deja cosas en el pasado. Necesita expresarse, siempre es una necesidad, de hecho es nuestro gancho de libertad.

Entrevistador: Eh… y sí, entiendo perfectamente, el adulto mayor no tiene nada que perder, ya conoce mucho, ve muchas conjeturas, tiene una un bagaje cultural, histórico, de recorrido, que hace que cruce mucha idea por su cabeza y esas ideas tienen que salir de alguna una manera… esa es la expresión artística y si a eso agregas que el adulto mayos es fuente de sabiduría desde las tribus y etnias antiguas… más poder y cosmovisión.

Rodrigo Elgueta: Sí, mira, te voy a contar la experiencia que mi hermano… mi hermano, más chico que yo y hace mucho tiempo estuvo en un taller de tango y él quedó impresionado porque una de las compañeras, que eran todas señoras las que iban a tango y en un momento… en una especie de convivencia que hicieron, salió vestida con plumas, con un traje pues su sueño era cantar como Palmenia Pizarro. Y contó el por qué no lo había hecho… porque el marido, cuando estaba vivo, le prohibía todo eso. Y como el caballero falleció, ella se sintió liberada y por primera vez en su vida salía a cantarle a sus compañeras y compañeros de tango. Y piensa, estos cinco amigos que de tercero, cuarto básico que yo tuve, ni uno de ellos está en el ambiente artístico. En el mundo comiquero uno se conoce ya, y yo ya los conocería. Ni uno de ellos y tengo el recuerdo de un amigo, de apellido Alderete, el Alderete era un genio de la línea, era un cabro chico que dibujaba espectacular, una línea suelta, fuerte. Sus cómics los encontraba espectaculares y siempre veía que Alderete dibujaba mucho mejor que yo, siempre admiré su trazo. Posiblemente en la actualidad esté escondido en algún seudónimo. Lo que puedo intuir es que también hay un proceso personal en la búsqueda profesional.

Entrevistador: claro, procesos y evolución. Hablamos de la maduración del estilo visual y está claro que el tema de tu capacidad de retratar, de replicar, con tu estilo transformas la tridimensión o esta capacidad perceptiva que tenemos nosotros a nivel visual en bidimensionalidad a través de lo que es el arte: volumen, estética en sí mismo, encuadre, layout y todo. ¿De qué manera el uso de la sombra, la textura, los grises y el blanco y negro adquieren un peso dramático? ¿Y cómo llegaste a esa evolución técnica de acuerdo con tu proceso, metiendo entre medio tus estudios de artes visuales?

Rodrigo Elgueta: yo te diría que mi forma de trabajar el cómic fue muy intuitiva. Entonces, aprendía de los cómics que leía. O sea, para mí la mejor manera de aprender a hacer historieta es viendo historieta, leyendo historieta. Entonces ir mezclando con el cine, entonces siempre fue ir viendo cómo otros podían solucionar lo que yo andaba buscando. Por eso, por ejemplo, especialmente las escenas de conversación son bastante complejas de dibujar. Tengo que ir variando los ángulos, los planos para que no se transforme en una cosa muy frontal y monótona, que a mí no me gustaría hacerlo, yo no lo haría. Otros dibujantes lo hacen. Claro. A mí no me gusta, yo prefiero un corte más cinematográfico: toma de abajo, de arriba. Tiene una connotación esto, de hecho. Entonces, de repente voy a series o películas y veo, ya, ¿cómo solucionan? ¿Cuántos planos? Y voy cachando y de ahí voy sacando ideas.

Entrevistador: ¿Algún director en particular y/o película en particular? pues hay películas con unos diálogos espectaculares y ni siquiera son los diálogos, sino que son los encuadres que te comunican.

Rodrigo Elgueta: Sí, sí. Bueno… para mí Breaking Bad. Encuentro espectacular la forma de componer la escena que tiene. Entonces, cuando yo decidí hacer cómic ya más o menos seriamente a partir del año 2007 aproximadamente, ya adulto y siendo profesor de arte, tuve que empezar a plantear un método, porque yo hacía cómics de antes, pero el 2007 es cuando ya parto y paro hasta hoy.  Entonces me pregunté ¿Y qué hago? ¿Escribo primero la historia y después la dibujo? ¡Oh, qué gran dilema! Entonces, ¿o dibujo después escribo o hago las dos cosas al mismo tiempo? Entonces podías hacer lo que tú quieras, de hecho, no hay método. …me senté ante el computador, me acuerdo, y empecé a escribir la historia, y no quedaba satisfecho. Me dije: «No, este no es el camino». Lo que me salía de pulsión así natural, que es lo que siempre había hecho era ponerme a dibujar al tiro. Entonces, justo en esa época yo estaba viviendo en La Serena y Hervi fue a Coquimbo, lo invitaron a una feria del libro y, como yo ya tenía amigos comiqueros allá, conversamos y me dijeron: «Vamos a ver a Hervi». Yo no lo conocía y en el club de jazz fue de Coquimbo fuimos a tomar unos tragos y a charlar… lo pasamos súper bien. Hervi es una persona encantadora. Durante la conversación le dije «Don Hernán… sabe qué, tengo una duda: estoy haciendo cómics pero tengo este problema, ¿qué hago, escribo primero o después dibujo, o dibujo y después escribo?». ¿Y sabes lo que me dijo? Me dijo: «Haz lo que quieras». Y eso para mí fue clave. No, yo no puedo escribir primero y después dibujar, tengo que dibujar primero y después escribo, y es lo que más me acomoda y es lo que hago ahora cuando hago mis propios cómics: dibujo y cuando tengo el dibujo escaneado y lo tengo en pantalla para hacer el globito, el dibujo me propone el texto, el diálogo.

Entrevistador: ¿Sabes tú cuántos estudiantes y gente va a aplaudir esta parte de la entrevista, oh? Porque en la academia, el guion y la rigurosidad del proceso es fundamental para una asimilación orquestada del metalenguaje y el resultado final, pero acá estamos analizando la realidad de la producción de historietas y toda la exploración artística experimental y expresiva que conlleva para que pueda funcionar. Me gusta escuchar la forma en que lo estás planteando porque, de una u otra manera, al final coteja con la resolución que estás teniendo tú para poder trabajar también, o sea, tiene que ver con la validación de que tu fórmula funciona contrastando con tus obras destacadas. De hecho, tú me dices eso y yo me acuerdo igual de Miyazaki, quien trabaja con layouts/storyboards y sin guiones terminados.

Rodrigo Elgueta: El layout es una maravilla. Y mira… sí… dejo los espacios para el texto. Ahora, estos son textos de Carlos Reyes, son páginas que me envía Carlos. Entonces, yo lo que hago, dejo el espacio para los globitos parlantes. Actualmente estoy haciendo dos novelas gráficas y este es un guion que también me entregaron… pero yo tengo absoluta libertad para adaptar la página, la puesta en página porque me lo enviaron como escena. No como página. Carlos me dice: página 51, fila tanto, viñeta tanto. En cambio, la otra persona me lo mandó como escenas y ahí tomo la decisión respecto a que una escena la hago en una viñeta o la hago en dos páginas.

Proceso para página del cómic, paso del guion al layout, Obra de Rodrigo Elgueta (imagen cedida por el autor).

Esta entrevista continuará…

*Fotografía de la portada por Hugo Hinojosa.

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